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Turismo del champiñón en La Rioja

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Las 30 setas más extrañas del mundo

15 de Marzo de 2017

Se calcula que el Reino Fungi está compuesto de 1,5 millones de especies, de las cuales apenas ha sido clasificado el 5% del total. Sin embargo, en este corto porcentaje se hallan algunos de los seres vivos más extraños que pueblan la Tierra. Con el fin de darlos a conocer, este mes hemos confeccionado un ranking con las 30 setas más raras del mundo.

 

1. Cerebro de cristal (Mixarium nucleatum): esta seta de aspecto nuclear es común en los bosques de América, Nueva Zelanda y la zona central de Europa, sobre todo en Alemania. Su característico aspecto blanco, acuoso y gelatinoso recuerda a un cerebro o a una pústula. Respecto a su hábitat, es habitual verla extenderse por la madera podrida, principalmente sobre ramas muertas o caídas. Como no presenta olor o sabor, no tiene interés gastronómico.

 

2. Pedo de lobo gigante (Calvatia gigantea): común habitante de pradros y bosques caducifolios, esta seta esférica y blanca es una de las más grandes del planeta, pudiendo alcanzar los 150 centímetros y los 20 kilos. Aunque es comestible en los primeros días, puede ser indigesta cuando cambia a color amarillo, señal de que ha madurado y contiene ya esporas. Debido a sus propiedades antihemorrágicas, en el pasado se usó para curar heridas.

 

3. Seta de porcelana (Oudemansiella mucida): oriunda de Europa, esta seta habita los troncos podridos de las hayas. Su color blanco y su cutícula viscosa le aportan un característico brillo que se asimila al de la porcelana o al de la clara de huevo. Es comestible siempre que se lave bien previamente, ya que su mucosa es levemente tóxica. Como curiosidad, la seta de porcelana libera estrobilurina, un fungicida usado en el pasado por el hombre.

 

4. Campanilla blanca (Campanella caesia): su género es típico de regiones tropicales, pero también es posible hallarla en Europa, aunque no es una seta fácil de encontrar. Destaca por su color blanco marfil y por la sinuosidad de las láminas de su himenio, las cuales forman bellos pliegues. Se la suele ver creciendo sobre cañas o robles muertos. A pesar de no tener interés gastronómico, tampoco es tóxica. Está emparentada con la shiitake, aunque no se parezcan mucho.

 

5. Hongo bonete (Gyromitra esculenta): también llamada 'falsa colmenilla', aunque el nombre más popular sea el de 'seta cerebro', debido a los extraños pliegues marrones que forman su sombrero, los cuales recuerdan a este órgano. La podemos encontrar sin problema en Europa y Norteamérica. Aunque en ciertas zonas se consume cocinada, es tóxica en crudo y puede llegar a ser mortal. Estudios recientes en animales le atribuyen posibles efectos cancerígenos.

 

6. Seta de laminillas separadas (Schizophyllum commune): nos hallamos ante el hongo más extendido del planeta, con 28.000 especies distintas que se extienden por los cinco continentes. Sus extrañas setas velludas sólo salen una vez al año, secándose y rehidratándose según llueva o no, sin llegar a morir. Su nombre viene de las laminillas secas y separadas en época de pocas lluvias. Aunque no son tóxicas, tampoco tienen interés culinario.

 

7. Pene de perro (Mutinus caninus): seta común en Europa, Norteamérica y Asia. Su forma fálica termina en una punta pringosa llena de esporas que, gracias a su hediondo olor, atrae a múltiples insectos que ayudan a distribuirlas mediante sus patas o su estómago. Esta maloliente seta suele crecer en hojarasca o madera podrida. Sin llegar a ser tóxica, no se recomienda su consumo, aunque hay quien la come cuando todavía no es más que una tierna volva.

 

8. Chipirón de monte (Coprinus comatus): se trata de una seta común en Europa y Norteamérica, pero también en Australia. Aparece en ciertas zonas de césped o en torno a deshechos orgánicos. Conforme la seta madura, el sombrero se abre y las laminillas adquieren un tono negro, segregando un líquido viscoso lleno de esporas que recuerda a la tinta del calamar. Aunque es comestible, siempre se debe hacer antes de que el sombrero se abra.

 

9. Hongo azul (Lactarius indigo): seta micorrícica que suele hallarse junto a las raíces de los bosques de coníferas de Norteamérica, Centroamérica y Asia. En realidad, el hongo azul se puede recolectar en casi todos los continentes, excepto en Europa, donde no nace. Su característico color añil le aporta a la seta una belleza excepcional y es la base para la elaboración del pigmento químico conocido como azuleno. Se trata de una seta comestible.

 

10. Reishi (Ganoderma lucidum): esta bella seta crece en el tronco de los árboles de todos los continentes, aunque también se puede cultivar. Recibe especial veneración en Asia, donde se la conoce como la 'seta de la inmortalidad' debido a sus múltiples propiedades, siendo usada en la medicina china desde hace más de dos milenios. Aunque en crudo es amarga, los asiáticos la toman deshidratada en infusión debido a sus efectivas propiedades antioxidantes.

 

11. Cola de pavo (Trametes versicolor): del mismo orden que la reishi, esta seta también crece en árboles de todos los continentes, destacando por el amplio abanico de colores que adorna su sombrero y que recuerda a la cola del pavo real, viniendo de ahí su nombre. Al igual que la reishi, esta seta es consumida en infusión por los asiáticos, quienes la utilizan en terapias naturales para combatir cánceres gástricos, esofágicos, colorrectales o de mama.

 

12. Seta de oro andrajosa (Cyptotrama asprata): el hábitat de esta extraña seta se circunscribe a las zonas tropicales del planeta. Tan característico es su color dorado, como las 'andrajosas' fibras en forma de pico que sobresalen de su sombrero. Debido a su rareza, antes de ubicarse como Cyptotrama, fue nombrada 28 veces y ubicada en 14 géneros distintos. No es comestible, pues sin ser tóxica, tampoco tiene olor o sabor perceptibles.

 

13. Parasol de duende (Mycena interrupta): seta frágil que se avista rara vez en el sur de Australia y en otras zonas de Oceanía, aunque en los últimos tiempos también ha habido noticia de su presencia en Chile. La seta destaca por el brillante color azul cian de su sombrero, que en los ejemplares maduros es baboso y pegajoso. Esta suele crecer entre los deshechos y ramas del eucalipto y,  aunque se desconoce si es tóxica, tampoco se recomienda su consumo.

 

14. Leratiomyces azul (Leratiomyces atrovirens): quizás uno de los hongos más inusuales de la lista. Leratiomyces es un género de setas verde oscuras y, en ocasiones, rojas. Pero en 2009, el aficionado Steve Axford fotografió este Leratiomyces azul en Australia, descubriendo así una nueva seta. De esta variedad, hallada sobre troncos muertos y cuya toxicidad es desconocida, destaca el color azul brillante de su sombrero, así como su forma variable.

 

15. Trompeta peluda (Panus lecomtei): nuevamente nos topamos con una seta extraña, rara vez avistada en ciertas zonas de Australia y Centroeuropa, sobre todo en la zona de la antigua Checoslovaquia. Esta seta se caracteriza por lucir un túpido vello, normalmente de color blanco amarillento-rosáceo, aunque puede adquirir tonos violetas en los ejemplares más maduros. Crece sobre los troncos muertos y, en principio, se desconoce su toxicidad.

 

16. Velo de novia (Phallus indusiatus): esta elegante seta vive en casi todos los continentes del planeta, excepto en Europa, siendo muy apreciada como alimento en Asia, donde se consume cuando todavía no ha desplegado su característico velo. Al igual que el resto de setas de su género, esta cuenta con una punta pringosa llena de esporas, cuyo olor hediondo atrae a los insectos. Propia de climas tropicales, suele surgir sobre maderas en descomposición.

 

17. Estrella de tierra (Geastrum saccatum): esta seta crece entre la madera podrida de los bosques de todo el planeta. Cuando el ejemplar madura, la capa exterior se abre en forma de estrella, otorgando a la seta su curioso nombre. Dentro, un saco esférico lleno de esporas libera estas a través de un pequeño agujero situado en el pico superior. Aunque no tiene interés gastronómico, en el pasado, asiáticos y nativos americanos la usaron como medicina tradicional.

 

18. Seta copa (Cookeina tricholoma): propia de regiones tropicales y subtropicales, esta delicada seta suele crecer sobre troncos y ramas en descomposición, pudiendo surgir también sobre la fruta. Su forma de copa le permite recolectar agua, mientras que los pelitos que rodean el cuerpo fructífero son en realidad manojos de hifas dispuestas a dispersar sus esporas. Según parece, los habitantes de Malasia la consumen como alimento y la usan como cebo de pesca.

 

19. Cigarro del diablo (Chorioactis geaster): por alguna extraña razón, esta seta sólo se localiza en ciertas zonas de Japón y en Texas, Estados Unidos. Cuando todavía permanece cerrada, su forma negra y alargada le da aspecto de puro, origen de su nombre. Una vez abierta, su interior es de color marrón claro y, al soltar sus esporas, genera un sonido característico que parece simular el de un cigarro lanzando humo. Que se sepa, esta seta no es comestible.

 

20. Hongo pulpo (Clathrus archeri): aunque el hongo es autóctono de Australia y Nueva Zelanda, también ha sido introducido en Europa, Norteamérica y Asia. Esta aterradora seta, también llamada 'los dedos del diablo', nace tras la eclosión de un huevo viscoso. De su interior emergen entre cuatro y siete brazos rojos, similares a los de un pulpo. Cada brazo contiene viscosas zonas marrones llenas de esporas, cuyo fétido olor a carne putrefacta atrae a los insectos.

 

21. Hongo estrella (Aseroë rubra): seta bastante común en Australia, Tasmania, las islas del Pacífico y California. Cuando el cuerpo fructífero todavía no ha madurado, presenta forma de estrella roja. Después, su base y extremidades se alargan, adquiriendo una inquietante forma de anémona. En su base se genera un líquido viscoso lleno de esporas, cuyo olor a excremento atrae a los insectos para que colaboren en su reproducción. Es probable que sea tóxica.

 

22. Phillipsia púrpura (Phillipsia subpurpurea): su hábitat se ubica de forma exclusiva en Australia, donde crece sobre restos de madera en descomposición. Su cuerpo fructífero acumula agua gracias a su característica forma de copa. Además, su exterior blanco y su interior púrpura (o rojizo), aportan a esta extraña seta un aspecto casi lunar. Se desconoce su toxicidad debido a la falta de datos, pero probablemente no sea comestible.

 

23. Coral violeta (Clavaria zollingeri): esta seta con aspecto de coral crece en grupo o en soledad sobre el musgo o cerca de ciertos árboles de madera dura. Su hábitat se extiende por todo el planeta, siendo más rara de ver en Europa. El color de sus ramificaciones va del púrpura al violeta y es en sus puntas donde se desarrollan las esporas. Su sabor se asemeja al rábano o al pepino, aunque un consumo excesivo de esta seta puede tener un efecto laxante.

 

24. Melena de león (Hericium herinaceus): esta seta esponjosa con forma de barba crece sobre árboles de Asia, Europa y Norteamérica. Conocida como ‘seta de erizo’, ‘seta pom pom’ o ‘barba de anciano’, se usa en la medicina oriental, cultivándose en países como China. Su consumo tiene lugar cuando el ejemplar es joven, siendo su sabor similar al del marisco. Se trata de un importante regenerador neuronal, usado además en tratamientos contra el cáncer.

 

25. Hongo nido (Cyathus olla): se puede encontrar en todo el planeta, aunque en algunos países europeos se considera en peligro de extinción. El cuerpo fructífero tiene forma de nido u olla, conteniendo en su interior unas estructuras reproductivas llenas de esporas, cuya forma de huevo le aporta a la seta su curioso nombre. El hongo nido crece sobre madera podrida, estiércol o humus. A pesar de no ser tóxica, tampoco parece tener valor gastronómico.

 

26. Hongo de poro naranja (Favolaschia calocera): Madagascar pudo ser el origen de esta seta de aspecto geométrico, aunque también se cree que pudo llegar a la isla desde Asia. Sea como fuere, actualmente se encuentra en todos los continentes, siendo una especie altamente invasora. Su nombre procede de los extraños poros naranjas que copan la totalidad de su sombrero, cavidades en las que se producen sus esporas. No parece ser comestible.

 

27. Seta venosa (Rhodotus palmatus): esta inquietante seta crece en el hemisferio norte, distribuyéndose por Norteamérica, Asia, Europa y el norte de África. Su extraño sombrero, compuesto por líneas elásticas de color rosáceo y lleno de múltiples cavidades, recuerda a las venas humanas. Este hongo crece sobre el tronco de ciertos árboles, necesitando de la luz solar para la generación de sus setas. Aunque no es tóxica, su sabor es muy amargo.

 

28. Jaula roja (Clathrus ruber): el nombre deriva de su cuerpo geométrico oval, compuesto por un enrejado de elementos entrelazados. En su interior presenta una membrana mucosa, cuyo fétido aroma a carne podrida atrae a moscas e insectos que colaboran en la dispersión de sus esporas. Se halla creciendo en praderas o maderas podridas de Europa, Asia, Australia o Estados Unidos. No es comestible debido a su toxicidad y a su olor nauseabundo.

 

29. Hongo diente sangrante (Hydnellum peckii): quizás la especie más terrorífica de toda la lista. Su himenio dentado y el jugo rojizo que desprenden los ejemplares más jóvenes, le aportan a esta seta un aspecto vampírico. Al ser micorrícica, suele crecer a los pies de ciertos árboles de Norteamérica y Europa. No es tóxica, pero su terrible sabor amargo la hace incomible. Su jugo rojizo es usado como tinte natural, presentando un olor similar al de las nueces verdes.

 

30. Seta de la luz eterna (Mycena luxaeterna): este extraño ejemplar crece entre las ramas y los troncos podridos de la selva amazónica de Brasil. Al igual que otras especies, esta seta destaca por las propiedades bioluminiscentes de su pie, en cuyo interior circula un gel espeso que produce un brillo verdoso constante, sobre todo durante la noche. Aunque no parece ser una seta venenosa, tampoco se cree que tenga un interés culinario particular.

 

Cabecera: street art de champiñón y otras setas en Reikiavik (pinterest.com).

Imagen 1: cerebro de cristal, Asociación Micológica Errotari (errotari.com).

Imagen 2: pedo de lobo gigante, desconocido (o-prirode.ru).

Imagen 3: seta de porcelana, Ralf Künnemann (ralfkuennemann.de).

Imagen 4: campanilla blanca, Steve Axford (steveaxford.smugmug.com).

Imagen 5: hongo bonete, Pablo García Azkarate (fotonatura.org).

Imagen 6: seta de laminillas separadas, Bernard Spragg (wikipedia.org).

Imagen 7: pene de perro, Bildagentur Zoonar (mnn.com).

Imagen 8: chipirón de monte, Peggy Schumann (pinterest.com).

Imagen 9: hongo azul, Dan Molter (wikipedia.org).

Imagen 10: reishi, desconocido (pxhere.com).

Imagen 11: cola de pavo, Fine Art America (pinterest.com).

Imagen 12: seta de oro andrajosa, Steve Axford (upsocl.com).

Imagen 13: parasol de duende, Steve Axford (upsocl.com).

Imagen 14: Leratiomyces azul, Steve Axford (clubgiggle.com).

Imagen 15: trompeta peluda, Steve Axford (upsocl.com).

Imagen 16: velo de novia, desconocido (planetacurioso.com).

Imagen 17: estrella de tierra, J. J. Harrison (wikipedia.org).

Imagen 18: seta copa, Bernard Dupont (wikipedia.org).

Imagen 19: cigarro del diablo, desconocido (blogspot.com).

Imagen 20: hongo pulpo, desconocido (kn3.net).

Imagen 21: hongo estrella, desconocido (onedio.com).

Imagen 22: Phillipsia púrpura, Steve Axford (pinterest.com).

Imagen 23: coral violeta, Jeremy (flickr.com).

Imagen 24: melena de león, Brian Douglas (fungi.myspecies.info).

Imagen 25: hongo nido, Andrea Westmoreland (wikipedia.org).

Imagen 26: hongo de poro naranja, Steve Reekle (flickr.com).

Imagen 27: seta venosa, desconocido (dogguie.com).

Imagen 28: jaula roja, José Antonio Díaz (granadanatural.com).

Imagen 29: hongo diente sangrante, desconocido (pinterest.com).

Imagen 30: seta de la luz eterna, desconocido (residualstore.com).

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Comentarios

fer
Es una verdadera maravilla ver las formas y colores de estas setas. Y si es verdad que solo se conoce el 5% de los hongos del planeta, no quiero ni imaginar las bellas formas que nos estamos perdiendo. Un artículo de 10, mi enhorabuena.
ledesma
La mayoría no las conozco, pero algunas son habituales aquí en nuestra zona (soy de La Zubia, en Granada). El problema de las setas bonitas y extrañas, es que en su gran mayoría no son comestibles.
Gabriela
el señor creó este paraiso para que nos maravillasemos
Laura
Tremendo artículo. Había visto rankings de este tipo, pero solo suben fotos al azar, sin explicar la variedad ni citar al autor. Habéis hecho un gran trabajo, de verdad. Una maravilla.
un setero
buena documentación y rigor, gracias por su tiempo
Delia
No tenía ni idea de que hubiese setas luminosas, me ha gustado mucho
Agustín Aguado ...
La mayoría ya las conocía, pero algunas me han dejado impresionado. Sobre todo la seta venosa, parece estar hecha con las entrañas de un ser humano. Me inquieta el mundo de los hongos, son seres muy extraños.
Jorge
Leyendo estas cosas, todavía me dan más ganas de seguir acudiendo al monte a descubrir nuevas especies. Es una maravilla
maru
interesante lectura
Carlos
Excelente! la única que he visto en su hábitat es la Jaula roja Clathrus rubus y sí... es muy apestosa, pero solo de cerca. Crece en lugares húmedos y sombra, su vida dura muy poco y es muy delicada al tacto... Antes, solía vagar por selva Maya... es una experiencia fastástica... sueño un día con ir a las selvas monzónicas

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